Jorge Gonzáles Rodríguez and Juan Carlos Armengol Manzo

18 de febrero de 2011

En las comunidades floridanas

La Patrona de Cuba recorre el sur de Florida

Por: Mario Oriyés Padilla

 

 

Florida, Camagüey: febrero 15 (11:35 p.m.) En su  segundo día de estancia en el territorio de Florida, la Madre de los Cubanos realizó un periplo por la zona sur, después de diecisiete horas y media de permanencia en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, acompañada por Monseñor Juan García, arzobispo de Camagüey, y el padre Castor Álvarez, párroco de Florida.

Al  mediodía, se hizo una parada en el cementerio de la localidad, donde se realizaron oraciones por los difuntos y participaron muchas personas del barrio, quienes demostraron su amor por la Virgen.

La siguiente escala fue en San Jerónimo, a doce kilómetros de la cabecera municipal, el pueblo más antiguo de Florida; allí la peregrinación fue recibida con gran regocijo por numerosos fieles y los niños de la escuela de esta comunidad. Esta histórica comarca, durante nuestra lucha por la independencia, el 22 de junio de 1895, fue tomada por el general Máximo Gómez, quien obligó la rendición de 120 soldados españoles de la guarnición, la cual fue incendiada; y luego se redujo a cenizas todo el pueblo.

Continuando el periplo, a la entrada de La Porfuerza se presentó una niña representando a María, con Jesús en sus brazos, y otro infante encarnó a san José. En el poblado del Trece nuestra Cachita fue recibida por una pareja de jinetes, en representación del campesinado cubano.

La Tomatera y La Playa tuvieron una buena concurrencia de devotos a María, que brindaron cantos y bendiciones dedicados a ella.

En la comunidad de La Playa, a la entrada del círculo social y de forma original, los lugareños escribieron sobre la arena: "Virgen de la Caridad", usando caracolitos del mar.

La Arrocera, el más grande de los poblados rurales del municipio, contó con gran asistencia de fieles y fue animado con el concierto del grupo "Los ángeles", de la comunidad de Elia y la participación de residentes de La Lina y otras comunidades cercanas.

En todos los lugares hubo bendiciones para las embarazadas y los niños; cantos, promesas, oraciones y ofrendas. El recorrido abarcó ciento treinta y dos kilómetros.