Jorge Gonzáles Rodríguez and Juan Carlos Armengol Manzo

14 de febrero de 2011






La Virgen se queda en Piedrecitas y nadie nos la quita…
Por: María Elena García y Miguel K. Martínez Companioni

Piedrecitas, Céspedes: febrero 13 (11.00 p.m.) A  tres kilómetros de Céspedes, se encuentra un pequeño pueblo llamado Piedrecitas, y a pesar del mal estado del camino, la Virgen quiso llegar a saludar a esos hijos suyos. Ya a las dos y media de la tarde, el templo estaba lleno de personas de diversas edades, que estaban ansiosos por ver la bendita imagen. En ese preciso momento comenzó a llover; realmente la Madre quería bendecir con la lluvia a este pueblo.
A las tres y diez de la tarde, divisamos el móvil donde traían la imagen, inmediatamente las personas se congregaron a los dos lados del camino que conducía al templo. Al llegar, fue cargada en hombros e inmediatamente como señal de bienvenida fueron arrojados sobre la urna de la imagen, una gran cantidad de pétalos de flores, a la vez que se soltaba un bando de palomas blancas. Las personas entraron al templo, entonando la canción: “Ven con nosotros a caminar”, luego el arzobispo de Camagüey, Mons. Juan García, pronunció unas palabras de bienvenida.
Fue una noche maravillosa, la iglesia se mantuvo completamente llena, se celebró la misa, fueron bendecidos los niños, los enfermos, los matrimonios, los novios. Las personas ofrecieron flores, velas, pagaron promesas, inclusive no faltó alguien que se cortara el cabello frente a la imagen. Muchos lloraron delante de la Madre, pero en sus rostros se notó la alegría y la paz que les dejaba la Reina de Cuba. Ya momentos antes de la despedida, a alguien se le ocurrió una pequeña antífona donde se  cantaba: “La Virgen se queda en Piedrecitas y nadie no las quita”. A las diez de la noche, con los corazones llenos de alegría, despedíamos a la Patrona de Cuba.