Jorge Gonzáles Rodríguez and Juan Carlos Armengol Manzo

7 de marzo de 2011

La Mambisa en Lugareño

Palabras de recibimiento a la Virgen Mambisa Peregrina, Iglesia de Lugareño, 6 de marzo de 2011

Virgen Santísima de la Caridad, auxilio de todos los cubanos, madre del amor:

Hoy te recibe el pueblo de Lugareño que, desde su fundación en el año 1891, hace 120 años, se refugió en tu regazo. Este nombre se decidió gracias a la bonificación que hiciera la Empresa Ferroviaria que ideó el ilustre camagüeyano Gaspar Betancourt Cisneros, al cual conocían bajo el seudónimo de "El lugareño", el hombre a cuya iniciativa se debe casi todo el progreso intelectual, material y moral de Camagüey.

Madre querida: llegas a una pequeña comunidad construida bajo el amparo de San José, sobre pilares de la fe de auténticos hijos tuyos como: Juana Silva, una de nuestras fundadoras;  don Vicente, ejemplo de constancia y fidelidad, que con 97 años venía caminando desde el Paradero para asistir a misa; María del Carmen Santana, la Niña, como le decían todos cariñosamente, modelo de consagración y servicio en los tiempos más difíciles; Armando Sahyón, paradigma de entrega y confianza sin límites en el Señor hasta en la hora de la muerte.

Este pueblo ha perdido, con dolor, el silbido de las locomotoras, el pito del central, el olor a cachaza, el ir y venir de los carros de caña, el ruido de los basculadores. Pero este pueblo de Lugareño no puede perder la sonrisa de los niños, el entusiasmo de los jóvenes, el amor de los esposos, la sabiduría de los ancianos, el trabajo de los obreros, la laboriosidad de los campesinos, la dedicación de los maestros y los médicos. Y para esto necesitamos fe, fe en tu Hijo Jesucristo, porque la fe fortalece el amor y renueva la esperanza.

Virgencita del Cobre: nosotros sabemos que esa imagen no eres tú, que la imagen representa pero no sustituye, igual que una fotografía de la madre en el sitio de honor de una casa. Pero esa imagen te hace cercana y nos dice que tú tienes ojos para ver, oídos para oír, corazón para sentir y manos para bendecir.

Ayúdanos, madre del amor, mujer de la esperanza, discípula de Jesús, a seguir caminando como cristianos, como cubanos. Ayúdanos a no dejar de sentirnos orgullosos de vivir en Lugareño. Que todos puedan encontrar en este pueblo un lugar hermoso y próspero para vivir y para soñar. ¡Bienvenida a Lugareño, Virgen de la Caridad!