Jorge Gonzáles Rodríguez and Juan Carlos Armengol Manzo

12 de marzo de 2011

La Virgen en Jaronú

Se endulza La Virgen en la tierra del azúcar

Por: Ariel Morales y Maité Brito                                    

Camagüey-Esmeralda-(Jaronú) Marzo 10: A unos 20 kilómetros al este de Esmeralda se encuentra la localidad de Jaronú, con más de medio siglo de fundada y actual Monumento Nacional.

Se congregó su comunidad esta noche frente al templo fundado en 1921 para recibir y decirle “bienvenida”  a la bendita Imagen de la Virgen de la Caridad. Este pueblo que se ha caracterizado siempre por sus tradicionales juegos de pelota, bateó el record en su deseo de encontrarse con la madre del mejor jonronero de la historia: Jesucristo.

Hasta el año 1959 este fue el central que más azúcar produjo en 24 horas en todo el mundo. Esta noche se llenó de gran esperanza el corazón de todos los presentes, que reunidos a los pies de la Virgen, cantaron y pidieron a la madre.

El Padre Bastián convocó a todos los presentes a ser buenos padres, buenos hijos y buenos hombres y mujeres de Dios. A continuación Monseñor Juan, bendijo las velas y flores que serían presentadas a la Virgen, poniendo en sus manos a todas las mujeres para que el aborto nunca fuera una opción en sus vidas; por los matrimonios; para que nada los ponga en peligro, por la unidad de todas las familias, y para que la madre de la caridad se quede a partir de hoy en nuestras vidas, en nuestros hogares y en nuestras familias para siempre.

La bendita imagen moró toda la noche en el calor de este templo acompañada de muchos que no permitieron que se quedara sola.

Al amanecer la saludamos con el rezo del Santo Rosario y poco a poco se fue quedando pequeño el templo, que acogió primero a los niños, a los que Monseñor Juan, los Padres Alberto y Bastián, el Diácono Alvio, y las Hermanas Tania e Isabel,  impusieron sus manos y bendijeron. Gran cantidad de embarazadas se reunieron también para encomendarse a Dios por medio de su madre.

La despedida fue tan emotiva como el recibimiento. Entre dos filas de altas palmas y la comunidad que la despedía, se paseó la Virgen hasta su carro entre lágrimas y sonrisas, manos en el pecho diciendo adiós, alegría, y sobre todo la certeza de que María, como Madre de Jesús y de todos los cubanos se quedó para siempre en Jaronú y en el corazón de todos sus habitantes.