Jorge Gonzáles Rodríguez and Juan Carlos Armengol Manzo

2 de marzo de 2012

Recibimiento de Benedicto XVI, Papa, peregrino de la Caridad.

 

DÍA 15:   ADORACIÓN EUCARÍSTICA.

(Salmo 127)

 

El culto que se da a la Eucaristía fuera de la misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está estrechamente unido a la celebración del Sacrificio eucarístico. La presencia de Cristo bajo las sagradas especies que se conservan después de la misa –presencia que dura mientras subsistan las especies del pan y del vino-, deriva de la celebración del sacrificio y tiende a la comunión sacramental y espiritual. Corresponde a los pastores animar, incluso con el testimonio personal, el culto eucarístico, particularmente la exposición del santísimo Sacramento y la adoración de Cristo presente bajo las especies eucarísticas.

Es hermoso estar con él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (Cfr Jn 13. 25), palpar el amor infinito de su corazón. Si el cristianismo ha de distinguirse en nuestro tiempo sobre todo por el “arte de la oración”, ¿cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el santísimo Sacramento? ¡Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo!

Numerosos santos nos han dado ejemplo de esta práctica, alabada y recomendada repetidamente por el Magisterio. De manera particular se distinguió por ella san Alfonso María de Ligorio, que escribió: “Entre todas las devociones, ésta de adorar a Jesús sacramentado es la primera, después de los sacramentos, la más apreciada por Dios y la más útil para nosotros”. La Eucaristía es un tesoro inestimable; no sólo su celebración, sino también estar ante ella fuera de la Misa, nos da la posibilidad de llegar al manantial mismo de la gracia. Una comunidad cristiana que quiera ser más capaz de contemplar el rostro de Cristo, en el espíritu que he sugerido en las cartas apostólicas Novo Millennio ineunte y Rosarium Virginis Mariae, ha de desarrollar también este aspecto del culto eucarístico, en el que se prolongan y multiplican los frutos de la comunión del cuerpo y la sangre del Señor. (Ecclesia de Eucharistia, 25)

DÍA 16:          AYUNO

(Salmo 51)

 

“El ayuno es la muerte de los vicios, la vida de las virtudes. El ayuno es paz para el cuerpo, belleza de los miembros, adorno de la vida. El ayuno es fuerza para la mente, vigor para las almas. El ayuno es fortaleza de la caridad, piedra del pudor, ciudadela del magisterio, disciplina de las disciplinas. El ayuno es viático saludable para quien camina con la Iglesia. El ayuno, la primera invitación para la milicia cristiana. En todas estas virtudes el ayuno vigoriza, vence, triunfa, cuando combate a las órdenes de la misericordia. Misericordia y piedad son las alas del ayuno; son ellas las que lo levantan y lo llevan hasta el cielo; sin ellas vuelve a caer por tierra”.  (S. Pedro Crisólogo, Sermones, 8)

 

DÍA 17:        MISIÓN DE CARIDAD

(Salmo119)

 

La caridad cristiana es el amor expresado o manifestado con hechos concretos, con obras. Y éstas son, entre otras muchas, las obras que nuestra madre la Iglesia, nos invita a practicar muy especialmente en esta Cuaresma y Semana Santa y que llamamos  OBRAS DE MISERICORDIA:

 

Corporales

1.       Visitar y cuidar a los enfermos.

2.       Dar de comer al hambriento.

3.       Dar de beber al sediento.

4.       Dar acogida y hospedaje al peregrino.

5.       Vestir al desnudo.

6.       Auxiliar al preso.

7.       Acompañar a los que lloran la muerte de sus familiares queridos.

 

Espirituales

1.       Enseñar al que no sabe.

2.       Dar buen consejo al que lo necesita.

3.       Corregir al que se equivoca.

4.       Perdonar las ofensas.

5.       Consolar al triste.

6.       Aceptar y comprender a los demás con cariño.

7.       Rogar a Dios por vivos y difuntos.

 

 

Si deseas, marca una cruz en estas obras de misericordia cada vez que las practiques y entrega esta hojita en la misa del Jueves Santo.